Documentales para Earth Day 2018 – El Mundo del Silencio

«El Mundo del Silencio», «Le Monde du Silence» o «Todo lo que no debes hacer si quieres dedicarte a la investigación marina en la actualidad» es un documental dirigido, escrito y narrado por Jacques-Yves Cousteau y estrenado en 1956. Antes de empezar, quiero aclarar que esta crítica se centra solo y exclusivamente en este documental y no en otros. Los que ya me conocéis sabéis que me gusta poner estas maravillas del séptimo arte un poquito en su contexto:

La investigación y la ciencia marina de antiguamente se estudiaban a lo bestia, fin del contexto. No, en serio, estamos hablando de un documental de 1956 y los que vivimos en este mundillo subacuático sabemos que las técnicas de aquella época eran bastante rudimentarias en comparación con las actuales. Por ejemplo, colocar dinamita en arrecifes de coral para hacer un censo de los peces que luego quedan flotando en la superficie, cuando en la actualidad se deja una cámara grabando y luego se procede al recuento y la identificación sobre el vídeo.

Por otro lado, si bien Jacques-Yves Cousteau fue alabado por ser un excelente fotógrafo y cinematógrafo subacuático, y el primero en popularizar las películas submarinas, en esta película no encontramos ni rastro de su faceta conservacionista. En Wikipedia se puede leer la frase «Fue, además, una de las primeras personas en defender el ambiente marino de la contaminación […]». Si de esa frase eliminamos la palabra «contaminación» basta con que cualquier ojo inexperto vea 30 minutos de esta maravilla para darse cuenta de que «defensor del ambiente marino» no es la descripción que daría de este hombre.

Buzo del documental usando una tortuga marina como scooter subacuático

No me habría importado el uso de técnicas rudimentarias tratándose de un documental de los años 50, pero lo que no soporto y me repatea de estos casos es que se mienta al espectador de una forma tan descarada.

– Documental: «Nunca se habían visto tan cerca las ballenas desde hace 30 años» (minuto 47:38)

– Yo:  Oooh que monas. Bueno parecen que van a seguirlas…un momento, ¿qué hace ese hombre preparado ya con un arpón? 

Miembro de la tripulación del Calypso preparando un arpón (si alguno cree que se trata de un simple palo, que pruebe a adelantar el vídeo un par de segundos más)

Tras esta escena, el barco atropella «sin querer» a dos ballenas, con unos pocos minutos de diferencia cada una (pues si que tienen mal ojo para manejar el timón), tras lo cual dejan muy malherida a una cría y, en un acto de «bondad», la arponean y matan de un disparo en la cabeza…¿Parece esto que no puede empeorar, verdad? Ahora aparecen medio centenar de tiburones atraídos por la sangre y después de tacharlos como unos monstruos sedientos de muerte y carne de bebé ballena, se puede ver una escena en la que los pescadores…¡perdón! científicos del Calypso, en un ataque de rabia desmedida e «intentado proteger» el cuerpo del pobre ballenato (ojo, al que le habéis pegado un tiro) se dedican a sacar del agua a los tiburones con ganchos por las branquias y a apalearlos en cubierta, supongo que con fines de investigación y no para vender las aletas, claro.

Miembro de la tripulación del Calypso «acariciando» la cabeza de un tiburón con un hacha

En definitiva «El Mundo del Silencio» es una obra que puede herir fácilmente tu sensibilidad mediante ciertas escenas bastante grotescas y en la que se nos intenta hacer creer que atropellar a dos ballenas, arponear y disparar a una cría para atraer tiburones, pescar y matar a golpes a 30 de esos tiburones y no sacar beneficio alguno de ese proceso, es una cosa completamente accidental y normal, capaz de ocurrir en el mismo día en un barco de investigación.

Una vez más reitero que estoy criticando este documental y a su narrador en concreto, pues considero que las mentiras que en él se dicen exceden en sobremanera las «licencias» que un divulgador puede tomarse a la hora de llevar la ciencia al gran público.

Por cierto, si tuviera que destacar algo que me haya impresionado del documental sería que esta gente era capaz de bucear 75 metros sin un traje de neopreno. Eso y su estupidez.

Miembro de la tripulación del Calypso subido encima de dos tortugas galápago

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